Intendente atribuye a precaria infraestructura el colapso que sufrió el paso Los Libertadores

El Mercurio. 17 de Febrero de 2015. Nuevo complejo por US$ 85 millones estará concluido en 2018. Hace una semana partieron obras por $300 millones para mejorar las condiciones de habitabilidad de funcionarios.

Por Mauricio Silva y Pamela Gutiérrez.

La deficiente infraestructura del complejo fronterizo Los Libertadores y la falta de inversiones que ha sufrido tras su construcción en 1975 son dos factores que para el intendente de Valparaíso, Ricardo Bravo, explican el colapso que sufrió el pasado fin de semana, cuando una fila de más de 10 kilómetros de automóviles pugnaron hasta 15 horas por ingresar al país.

“Tenemos una infraestructura de atención que es precaria. Hay un complejo que es insuficiente para la demanda y niveles críticos de atención”, señaló la autoridad.

“En el complejo del paso fronterizo no se habían hecho inversiones en muchos años”, enfatizó, señalando que trabajos por $300 millones iniciados hace dos semanas y que buscan ampliar las instalaciones de habitabilidad de los funcionarios son el primer paso para revertir la situación.

La solución de fondo es el nuevo complejo fronterizo, una inversión por US$ 85 millones que está en adjudicación y que debería comenzar a construirse el próximo año para estar concluido en 2018.

Mientras aquello ocurre, la Unidad de Pasos Fronterizos del Ministerio del Interior ya asignó $2 mil millones de su presupuesto para una solución de mediano plazo: un galpón que cobijará bajo techo a otros 16 puestos de atención.

La jefa de esa repartición, Claudia Arias, dijo que estos serán construidos el próximo año y permitirán una atención aún en condiciones climáticas adversas. Ello contrasta con los 13 puestos de atención que desde 2010 se habilitan en un terreno baldío llamado Siberia durante los veranos, en temporada de demanda turística, y que no pueden funcionar de noche debido al frío en la alta cordillera.

Actualmente, en la zona techada del complejo están disponibles solo cuatro puestos, por lo que en los veranos se atiende la demanda de automovilistas para ingresar a Chile en las líneas que se habilitan en un sector terroso y a la intemperie. Ellos funcionan entre las 8 de la mañana y las 20 horas, y solo en forma extraordinaria. Tras el colapso del domingo, el horario se extendió hasta la medianoche, para dar cabida al 25% de funcionarios extras que se dispuso para sortear la sobredemanda.

El movimiento del paso fronterizo creció 4% el año pasado, para alcanzar 1.837.025 controles migratorios. Pero el fin de semana hubo un aumento de 172% en relación a igual fecha del año pasado, que corresponde a un feriado de 4 días que los argentinos disfrutan por carnavales. Tal alza evidenció, además de la incapacidad física para atender la demanda, la ausencia de condiciones de confort que brindarles a los pasajeros ante condiciones climáticas adversas.

El embajador de Chile en Argentina, Marcelo Díaz, afirmó que está avanzando, además, el convenio entre las cancillerías de ambos países para dotar de un mando conjunto al sistema que conforman a ambos lados de la frontera los complejos de Los Libertadores y Horcones.

Confederación de camioneros reclama que no hubo preparación para atender auge de viajeros.

El presidente de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, Juan Araya, afirmó que el pasado fin de semana “fue atroz para los camioneros, porque los argentinos el viernes decretaron que no podían circular camiones y ya había vehículos llegando al puesto fronterizo”.

El dirigente sostuvo que “las autoridades no se prepararon para recibir tanto vehículo para este fin de semana (…) Pero esto es permanente, no solamente ahora”. Agregó que al haber distintas reparticiones operando en el lugar, “no hay coordinación”.

La solución, a su juicio, es que haya otros pasos fronterizos disponibles, para desviar a los vehículos, por ejemplo, por el paso Pehuenche. “En vez de esperar 10 a 12 horas en Libertadores, se va por ese paso, que está a 250 km de Santiago”.

La Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur), tras una consulta entre sus asociados, advirtió que la situación de Los Libertadores también se repite en otros pasos fronterizos, como Peulla y Cardenal Samoré.

Su presidente, Eugenio Yunis, sostuvo que “se le da muy poca prioridad al mejoramiento de este paso (Peulla, en Puerto Varas), pese a que entran 8.000 extranjeros, lo que lo convierte en un paso 100% turístico. Por lo tanto, el impacto que tiene para la imagen turística del país es muy fuerte”.

El paso conecta con Bariloche, por lo cual es utilizado por europeos y estadounidenses que hacen un solo paquete entre Argentina y Chile.

Entre los problemas que aquejan a este sector están la falta de reparación del pavimento, que Aduanas, SAG y PDI operan en un espacio estrecho, y la falta de techumbre para pasajeros en espera.

En el caso del paso Cardenal Samoré, sostuvo que “hay reparaciones en curso que podrían acelerarse, la de la ruta que va desde Puyehue hasta Osorno”. El principal problema es que hay demoras por el lado argentino, “y lo que habría que pedir, como se ha hecho en otros pasos, es que haya un solo control fronterizo integrado”, para facilitar el trámite a los viajeros.

88.306 personas cruzaron el paso binacional entre el 1 y el 15 de febrero de este año.

52.429 fueron los controles realizados en el complejo fronterizo en igual período de 2014.

“En abril estará la propuesta de un mando conjunto (…). Un viaje de 5 horas puede tardar 10 o 12. Es un problema estratégico, pues es el principal paso (…) entre Chile y Argentina”. MARCELO DÍAZ, embajador de Chile en Argentina

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